Gentileza de Grupo Editorial EDITEC S.A.
..:: : Miércoles 30 de julio de 2014  
Publicaciones
Publicidad
Quiénes Somos
Contáctenos
I+D
Estadísticas
Agenda
Foros
Who is who
Sitios de interés
Galerías
Indicadores
Buscan y ofrecen
Se vende
Se compra
Artículo
Dispares proyecciones para harina y aceite de pescado el 2008
  • Una serie de factores explican la volatibilidad de la harina y el aceite de pescado, entre ellos la fuerte competencia por utilizar estos productos para otros fines, distintos de los usos tradicionales en la acuicultura. El panorama para el 2008, en términos de precios, no se advierte muy alentador.

Por Víctor Mitrano, gerente general de Exapesca.

Si sólo se analizara la harina y el aceite de pescado se podría hacer un breve balance del 2007. Sin embargo, esto no es posible, ya que para explicar el comportamiento de mercado de estos dos productos pesqueros durante el año pasado, y aventurarse en una proyección hacia el 2008, se debe profundizar en las causas que provocan las variaciones de precios y su disponibilidad en los destinos.

Como los factores que afectan a la harina y aceite de pescado son algo diferentes, ambos serán tratados en forma separada.

Harina de pescado

Como se ha dicho anteriormente, el consumo superior a las 1,3 millones de t anuales de China convierten a este país en la locomotora del mercado mundial de la harina de pescado. En tanto Perú, con una producción de más de 1,6 millones de t anuales, es el principal proveedor global. Lo que suceda en ambas naciones afecta y determina el comportamiento del mercado mundial.

Durante todo el 2007, China estuvo afectada por diversos problemas que repercutieron en la demanda y el precio de la harina de pescado. El primero, y más importante, fue el alto stock que existía en los puertos chinos, conformado casi en su totalidad por harina peruana comprada a fines del 2006. Esto hizo que el flujo normal del producto pesquero desde su principal abastecedor, Perú, se viera disminuido, impulsando a los productores de ese país a buscar una salida alternativa a su producción, vendiendo directamente a los usuarios y distribuidores de harina en China y Asia, en general. Esta necesidad de venta derivó en un brusco descenso de los precios FOB a fines del primer trimestre, lo que mantuvo a la harina FAQ bajo los US$ 800/t FOB puerto peruano durante casi todo el año, afectando con ello a todo el mercado mundial (Gráfico 1).

En Chile, el año pasado los precios se mantuvieron con tendencia a la baja y por debajo del valor logrado a fines del 2006, sólo repuntado los últimos tres meses del 2007 (Gráfico 2).

Por su parte, en Europa los precios de la harina de pescado también bajaron durante todo el año, aunque en forma más suave, partiendo de un promedio de US$ 1.277/t y terminando en US$ 1.088/t.

Pero el consumo de harina en China durante el 2007 no disminuyó, manteniéndose al mismo nivel que los años anteriores. Sin embargo, su abastecimiento fue más diversificado, ya que no sólo provino de los productores tradicionales, sino que también de algunos países que normalmente no son exportadores de harina de pescado (Gráfico 3).

Es importante destacar que el incremento de los precios del 2006, producto del descenso en la producción de los países tradicionalmente exportadores (IFFO 6), incentivó la producción de harina de pescado en naciones históricamente no productoras y/o exportadoras. Por lo tanto, la disponibilidad mundial de harina se incrementó, generando una oferta que suplió la disminución de la producción en los países tradicionalmente exportadores (Gráfico 4) y provocando que la harina se ofreciera a precios más bajos y creando en Perú y Chile altos stocks sin vender. Sólo cuando China empezó a consumir sus volúmenes, por un mejoramiento en la competitividad de la harina de pescado, se normalizaron primero los stocks de los países exportadores y luego los precios iniciaron una lenta, pero sostenida, recuperación.

Otros factores que afectaron la demanda de China fueron el retrazo de la temporada de alto consumo en la acuicultura, producto del mal tiempo en los meses de abril y mayo (esto produjo inundaciones que afectaron toda la zona sur y muy fuertemente a la acuicultura del camarón). Luego, se presentó una enfermedad (“El mal de las orejas azules”) que diezmó la producción de cerdos de la zona central y norte e hizo bajar los consumos de harina de alta calidad para lechones y, por ende, la demanda de harina de alta calidad, en general.

Por todas esas anomalías en China, y el retroceso permanente y constante del consumo de harina de pescado en Europa, se puede decir que, mirado desde la perspectiva del productor y considerando que se vendió todo el volumen presupuestado, el 2007 fue un año difícil, con una demanda poco clara y focalizada en pocos usos. Sólo durante el último trimestre del año pasado el mercado fluyó normalmente. A partir de noviembre del 2007, los precios exhibieron un alza permanente. Las razones de esto son estructurales y, por lo tanto, si se mantienen, serán la causa de un permanente aumento de precios.

¿Que esperamos para el 2008?

Los precios de la harina de pescado durante este año deberían tender a una recuperación. Ya se conoce la cuota global de Perú, que es igual a la del año anterior, y en Chile, aunque las cuotas son un poco más altas que el 2007, la condición de la pesquería del jurel frena todo optimismo (Gráfico 5).

En Escandinavia continúan con problemas de recursos y cumplimientos de cuotas, por lo que la estimación de la producción de harina es como todos los años, a la baja. Eso sí, esta tendencia se compensa con el menor consumo que presentan los miembros de la Unión Europea. Sólo la acuicultura europea mantiene sus niveles de inclusión y consumo. De todas formas, es un mercado deprimido con casi nula recuperación a corto y mediano plazo. Quizás los volúmenes que se exportaban desde Latinoamérica a Europa se deriven al Asia o los mercados domésticos en Chile. Esto podría afectar el comportamiento del mercado interno, generando una tendencia –durante el primer semestre– a la estabilidad en los precios de la harina.

En Chile, la disminución en las proyecciones de producción de salmón también afectará el consumo, por lo que no se advierte crecimiento en el consumo interno de harina de pescado. Sólo Asia mantiene su demanda creciente y, como en los últimos años, dará el sostén al precio de la harina de pescado. ¿Por qué el precio en Asia irá permanentemente al alza? Porque todas las harinas proteicas (soya, raps y maíz, por ejemplo) han tenido un incremento nunca antes visto en sus precios. Estos productos de origen vegetal presentan precios récord y, de acuerdo con el comportamiento de estos commodities, se verán afectados por una suma de factores, como los climáticos, la competencia por tierra y una demanda sostenida y creciente. Por lo anterior, no bajarán sus precios y más bien tenderán al alza, dando pie a los precios que hoy exhibe la harina de pescado (Gráfico 6).

Es importante destacar que el sostenido aumento en los precios de las harinas vegetales, especialmente de la soya, ha mejorado la relación de precios entre la harina de soya y la harina de pescado y, por lo tanto, ha incentivado la inclusión de este último producto en las dietas, generando un mayor consumo. Lo anterior también se ha visto reflejado en el continuo incremento que ha tenido el precio del producto marino a partir del último trimestre del 2007, que es cuando la relación H.P./H.S bajó de 2. Si se mantiene esa relación durante el 2008, veremos una demanda sostenida de harina de pescado, aun cuando su precio continúe al alza (Gráfico 7).

Aceite de pescado

La condición del aceite de pescado es totalmente distinta a la de la harina, ya que el precio, como se demuestra en el Gráfico 1, se dispara a partir de mayo del 2007 por causas también estructurales, y es muy probable que perduren durante el 2008.

Al igual que en las harinas proteicas, desde del 2006 y durante todo el 2007, el aceite vegetal ha presentado un aumento constante en sus precios. La razón más importante, aunque no la única, es el uso del aceite vegetal como biocombustible y, mientras el precio del petróleo se mantenga en alza, los productos vegetales seguirán esa tendencia. Sólo si los países industrializados eliminan los subsidios para la fabricación de biocombustibles, la demanda de estos disminuirá y su precio podría caer, aunque nada de eso se advierte en el corto plazo (Gráfico 8).

Sumado a ello, el uso de aceite de pescado para consumo humano, que de acuerdo con los últimos reportes de mercado ha tenido un incremento de al menos un 20% anual (además se están pagando precios más altos por el aceite de alta calidad del Pacífico Sur), ahora se muestra como un fuerte contrincante de la acuicultura (su principal uso hasta el 2006) y entrega otra variable en la fijación del precio que será cada vez más importante en la competencia, primero por los aceites de pescado de alta calidad de Perú y Chile, y luego por los producidos en Escandinavia.

¿Cómo viene el 2008?

La estimación del consumo de aceite de pescado mundial para el 2008 (Gráfico 9) es casi la misma del año anterior, con variaciones en los usos pero con un volumen muy parecido.

El puntal dado por el aceite vegetal y la competencia de los fabricantes de Omega 3 son los pilares donde se afirma el precio del aceite de pescado. Lamentablemente, el precio del producto vegetal tiene hoy una relación directa con el valor del petróleo y, por lo tanto, no se ve una disminución a corto plazo. Por otra parte, el uso del producto marino en el mercado del Omega 3 es creciente y, posiblemente, en los próximos años se verá una mayor competencia.

Por el momento, se puede estimar un consumo de 138 mil t anuales y una participación del 15%. El alto precio pagado por el producto vegetal influye en el precio del aceite de pescado para cualquier uso y para la acuicultura, en general. Es un mercado alternativo que jugará un importante papel a futuro. En tanto, la acuicultura consume hoy el 76% de la producción mundial de aceite, bajando casi 7 puntos con respecto al año pasado, básicamente por el incremento del consumo humano.

El crecimiento de los cultivos acuícolas tiene un fuerte desafío para los años que vienen. El aceite de pescado es un insumo crítico y se debe buscar un complemento o reemplazo a la brevedad. De no hacerlo, su limitada producción y la futura competencia del consumo humano podrían frenar el desarrollo de la acuicultura de peces carnívoros.

Por las mismas razones que se esgrimieron para la harina, en Chile se proyecta una producción de aceite menor al 2007, lo que podría incrementar la importación desde Perú y Norteamérica, aunque el alto precio del aceite de pescado y la disminución proyectada en la producción de alimento para salmones podría no hacerla necesaria, ya que se estima una mayor inclusión de aceite vegetal en reemplazo del aceite de pescado (Gráfico 10).

Independientemente del consumo interno, durante este año los precios del aceite de pescado nacional tendrán una correlación con el precio del petróleo y no se advierte que esta tendencia pueda cambiar. El uso de aceites vegetales como biocombustibles los hace directamente dependientes.

El factor de los combustibles

Aunque no es el objeto de este análisis, es pertinente una última reflexión sobre este tema. La producción mundial de petróleo el 2007 fue de 4.212 millones de t y la producción mundial de todos los aceites vegetales alcanzó a sólo las 127 millones de t. Si transformásemos todo el aceite mundial en biodiésel, lograríamos 114,3 millones de t de combustible, lo que representa sólo el 2,7% de la producción mundial de petróleo. ¿Qué sentido tiene el incentivar la producción de biocombustibles? Lo único que se logrará es aumentar el precio de los alimentos. Aún más, si se realiza un balance de energía, la situación se torna ridícula, ya que en todas las proyecciones y estudios que tratan de justificar el uso de biocombustibles no toman en cuenta un factor importante, que en algunos casos, como en la producción de etanol a partir del maíz, el balance es negativo. Para producir 1 kg de etanol se ocupan en el cultivo, la fermentación y destilación 6.397 Kcal. y 1 litro de etanol produce sólo 5.130 Kcal. Se da la paradoja de que se ocupa más energía para producir etanol, que la que éste entregará. Lo mismo sucede con la soya. Se ocupan 11.900 Kcal. para producir un 1 kg de biodiésel que sólo produce 9.000 Kcal. Creo que ante estos números sobran los comentarios. (datos obtenidos en Pimentel and Patzek; Natural Resources Research, Vol. 14, No 1, Marzo del 2005.)