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..:: : Lunes 21 de abril de 2014  
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Materias primas por las nubes
Por Gonzalo Silva

  • Los precios de las harinas de pescado –uno de los insumos más importantes en las dietas de los peces– están alcanzando cifras históricas y la tendencia alcista pareciera no tener un techo.

  • La situación tiene muy preocupado al sector salmonicultor y, en especial, a la industria productora de alimento para peces que está potenciando su investigación para desarrollar sustitutos de este volátil commodity.
¿Y el aceite de pescado?
Este insumo también ha visto crecer sus precios semanalmente, aunque no al nivel de la harina de pescado. Con valores que bordean los US$ 800 /t, a nivel mundial el aceite de pescado es utilizado principalmente por la industria del salmón y, por lo tanto, no tiene un competidor que también demande grandes volúmenes y que hagan subir sus precios.

Si bien los menores niveles de capturas también afectan la producción de aceite de pescado, el sector salmonicultor puede estar más tranquilo en este sentido ya que la industria productora de alimento para peces ha avanzado mucho en esta materia y ya a alcanzado importantes niveles de sustitución. Próximamente, “lanzaremos dietas con un 50% de reemplazo de aceite vegetal, lo cual no trae ningún problema para el pez e, incluso, en el futuro se podría aumentar dicha complementación”, describe el ejecutivo de BioMar Chile.
A través de su historia, la industria pesquera y reductora mundial ha aprendido a vivir con los vaivenes en la producción de harina y aceite de pescado, así como con la inestabilidad de sus precios. Un buen ejemplo de esto se vivió el año 1998, cuando las costas del Pacífico se vieron afectadas por el “Fenómeno del Niño”; las capturas cayeron y los precios de estas materias primas se dispararon por las nubes. Al año siguiente, la situación fue diametralmente distinta, ya que los altos niveles de capturas redundaron en precios bajos o, a lo sumo, normales.

Sin embargo, lo que hoy está viviendo este sector no tiene parangón. Tal como ha ocurrido con otros commodities, llámese cobre o petróleo, desde inicios del presente año los precios de las harinas de pescado (en todas sus variedades) han presentado constantes alzas. En el caso de la super prime, por ejemplo, a pasado de los US$ 900/t a US$ 1.500/t en casi sólo cinco meses. “La harina de pescado está subiendo unos US$ 50 por semana. Es una historia inédita en la industria pesquera mundial y de nuestro país”, reconoce el gerente general de FoodCorp Chile S.A., Esteban Urcelay. Lo peor de todo, es que nadie se atreve a pronosticar cuándo o dónde terminará la tendencia alcista de uno de los insumos más importantes para la industria del salmón.

Caída libre
Si bien todo indicaba que esta situación se daría este año, la magnitud del hecho nadie la pudo anticipar en su totalidad. El gerente general de Pesquera El Golfo S.A., Alberto Romero, explicó que “a pesar de aumentar sus necesidades, durante el 2005 el mercado demandante no tuvo problemas de abastecimiento por la venta del stock de harina del año anterior que tenía Perú. No obstante, estas reservas se terminaron hacia el último trimestre del 2005, por lo que las crecientes demandas se encontraron sin un abastecimiento seguro”. Esta situación habría permitido gatillar las especulaciones en los mercados y los precios récord que registra este insumo a nivel mundial.

Perú, el principal productor mundial de harina y aceite de pescado, captura generalmente entre siete y ocho millones de toneladas anuales, lo que traduce en una producción total de entre 1,4 y 1,6 millones de t de harina de pescado. Estas capturas se dividen en dos temporadas. La primera va de enero a julio, cuando se pescan normalmente unos cinco millones de t, y la segunda, de octubre a diciembre, época en que se obtienen entre dos y tres millones de t. Sin embargo, para la primera temporada del presente año ya se han pescado dos millones de t menos de lo normal (lo que se podría traducir en unas 420 mil t de harina de pescado menos) y lo que pase en la segunda temporada aún es incierto.

En tanto, Chile, el segundo productor de harina y aceite de pescado a nivel mundial, tiene unos niveles de capturas regulados y que bordean los tres millones de t anuales (lo quese podría traducir en unas 650 t de harina de pescado), aunque en la presente temporada también ha visto afectada su producción. “Este año vamos a tener en la zona sur de Chile niveles relativamente parecidos a los que se ha tenido en años anteriores. Pero la baja se está dando por las menores capturas que están resultando en el norte del país”, comenta el presidente de la International Fishmeal & Fish Oil Organization (IFFO, por su sigla en inglés), el chileno Federico Silva.

En tanto, “los países escandinavos (Noruega e Islandia) también han tenido una caída importante en sus capturas”, explica el gerente comercial de Pesquera El Golfo S.A., Eduardo Goycoolea, quien estima que en el mundo van a faltar entre 1 y 1,3 millones de t de harina de pescado y que eso, en definitiva, es lo que explica la escalada en sus precios.

En relación con este importante déficit, se estima “que se va a expresar por entero en el segundo semestre, porque en dicha fecha nadie produce, lo que podría terminar por provocar una crisis”, advierte el gerente general de Exapesca S.A., Víctor Mitrano.

Demanda en aumento
“La harina sigue siendo la mejor proteína que existe”, argumenta Goycoolea para dar cuenta de la creciente demanda mundial por este commodity, que es incluido en la dieta de diversos animales.

Pero, a pesar de que generalmente se indica equivocadamente a la salmonicultura como el principal consumidor de este insumo, “en el precio de las harinas, influye poco o nada lo que haga la industria acuícola nacional. Este precio está comandado por China. Para ejemplificar esto, la diferencia entre lo que consume China entre un año y otro es más de lo que compra toda la industria salmonicultora mundial. Por lo tanto, para entender lo que pasará a futuro, es muy importante comprender el consumo de esta materia prima en ese país”, comenta el gerente general de BioMar Chile S.A., Carlos Díaz, quien explica que cerca del 70% de la harina de pescado que adquiere China se destina a la alimentación de pollos y cerdos (donde se incorpora entre un 3 y un 5% de la dieta) y sólo el 30% se destina al cultivo de especies marinas como tortugas, anguilas y carpas. “Sabemos que no es necesario ocupar esta materia prima en pollos y cerdos, y menos a esos costos, por lo que creo que en algún momento saldrá de las formulaciones debido al alto precio”, agrega Díaz.

No obstante lo anterior, la industria del salmón no puede darse el lujo de prescindir completamente de este insumo –al menos por el momento– y deberá continuar la inclusión de cerca de un 25% de harinas a la dieta de sus peces. A nivel mundial, se estima que este sector consume cerca de 700 mil t de esta materia prima.

Desde otro punto de vista, se espera que la industria acuícola a nivel mundial continúe su crecimiento y, por ende, su presión hacia el commodity. En el caso de Chile, la industria del salmón tiene un crecimiento estimado de entre un 7 a un 10% anual. Mientras que los productores de alimento para peces, quienes este año podrían sacar al mercado entre un millón 50 mil y un millón 100 mil t de alimento, esperan un crecimiento que podría ir de un 10 a un 15%.

Soluciones futuras
Frente a esta situación de alza en el valor, los productores de alimento para peces salen en busca del mejor precio de mercado de la harina de pescado, aunque igual deben terminar por traspasar dichas diferencias a sus clientes salmonicultores, quienes han podido solventar los mayores costos gracias a los buenos precios que posee actualmente el salmón en el mundo.

Pero el futuro no es tan negro como podría ser. Existe consenso en que los precios altos no perdurarán por siempre y que en el corto plazo la harina de pescado saldrá de algunas dietas de animales.

De todas formas, los principales productores de alimento para peces llevan años realizando investigaciones a nivel internacional y nacional para enfrentar estos momentos a través de una mayor inclusión de proteínas vegetales en vez de las marinas. Y el futuro es esperanzador.

“La proyección que teníamos respecto de estas proteínas de origen marino fue la que llevó a Skretting, y a su centro de investigación ARC; a trabajar en numerosos proyectos de investigación y desarrollo en la década de los ’90 con el objetivo de buscar nuevos insumos sustitutos para la harina y aceite de pescado. Es así como hoy ya contamos con una alternativa viable y eficiente que podemos ofrecer a los productores de salmón. Nuestra propuesta está basada en generar un cambio en la estrategia de alimentación basado en Optiline, nuestra más reciente generación de dietas, que combina con precisión parámetros nutricionales y costos para lograr el menor costo de alimentación por kilo de salmón”, puntualiza el gerente de ventas de Skretting, Gabriel García.

En esta misma línea se encuentra el grupo BioMar, quienes han basado parte de su trabajo en la búsqueda de “materias primas de digestibilidad conocida y probada, no a nivel de proteínas, sino de aminoácidos y sus retenciones, de manera de poder usar dietas con menor proteína, pero más digestibles, y además de que esa proteína sea en su mayor parte vegetal, o, por lo menos, no proveniente de recursos marinos. A corto plazo veo los niveles de harina de pescado en Chile en un 20% de las dietas”, argumenta Carlos Díaz.

Aún más, hay quienes proponen como solución a futuro un mayor trabajo entre los salmonicultores y los productores de alimento para peces y de harina y aceite de pescado, a fin de resolver en conjunto los problemas que aquejan al sector acuícola. “Sobre una realidad concreta se podría construir el escenario requerido para asegurar las materias primas que necesita la industria del salmón”, comenta Eduardo Goycoolea quien además ve otros resultados positivos, como la solución de problemas generados por restricciones de los mismos mercados, como en el uso de antioxidantes en la harina de pescado. “Los tres actores nos debemos sentar en la mesa y ver como resolvemos los problemas”, agrega Goycoolea.

En definitiva, si bien es cierto que los precios de las harinas de pescado son considerados altos y que en algún momento tendrán que caer, el valor promedio que tendrá este insumo es muy difícil que vuelva a ser el que tenía a principios del 2005 y, por ende, el trabajo en sustitución o complementación deberá continuar para asegurar la sustentabilidad futura de la industria estrella del país, la salmonicultura.